Un alcoholímetro en un local de ocio no es una máquina de juego, aunque esté al lado de las que sí lo son. Hace otra cosa, y conviene entenderla antes de instalarlo.
Lo que hace con el cliente
Da un dato en el momento en que ese dato importa: justo antes de salir. No hay discusión, no hay «yo controlo»: hay una cifra. Mucha gente lo usa por curiosidad, en grupo y entre risas, y precisamente por eso funciona: se usa sin que nadie se sienta señalado.
Lo que dice del local
Tener uno a la vista manda un mensaje sobre cómo entiende el local su responsabilidad. No sustituye a nada ni exime de nada, pero se nota, y los clientes lo notan.
Dónde se pone
En el camino de salida o cerca de los baños, que es por donde pasa todo el mundo. En un rincón no lo ve nadie y no se usa.
Cómo es el nuestro
Mide en mg/l, lleva su dispensador de boquillas higiénicas y acepta pago en efectivo y con tarjeta contactless. El mantenimiento, las boquillas y la calibración corren de nuestra cuenta, como con el resto de máquinas.
Ver el alcoholímetro de Metreax.
Una advertencia honesta
Un alcoholímetro de local es una herramienta de información para el cliente. No es un aparato de uso policial ni sirve como prueba, y nadie debería decidir si conduce basándose solo en él. Lo sensato sigue siendo no conducir después de beber.
Si quieres saber si encaja en tu local, cuéntanoslo.


