«Sin coste» suena a truco, así que lo explicamos entero: qué ponemos nosotros, qué pone el local y qué pasa en cada momento.
1. Vamos a ver el local
Antes de proponer nada miramos el sitio: cuánta gente pasa, por dónde se mueve, qué espacio hay libre y a qué hora se llena. De ahí sale qué máquina encaja y dónde iría.
2. Se acuerda el reparto, por escrito
El porcentaje que se lleva el local se pacta antes de instalar nada y queda firmado. Sin letra pequeña y sin permanencias eternas.
3. Instalamos nosotros
Transporte, instalación y puesta en marcha son nuestros. El local no adelanta dinero en ningún momento.
4. La máquina funciona, y si falla vamos
El mantenimiento, las reparaciones y los recambios corren de nuestra cuenta. Una máquina parada no recauda, así que es lo primero que nos interesa a nosotros.
5. Se liquida con lo que ha recaudado de verdad
El reparto se hace con la recaudación real de la máquina, no con estimaciones ni con medias del sector.
6. Y si no sale bien, nos la llevamos
Si la máquina no funciona en ese local, la retiramos. El local no ha puesto dinero, así que no pierde nada.
Lo que pedimos al local
- Un espacio con sentido, no un rincón escondido.
- Una toma de corriente cerca.
- Que el personal sepa que está ahí y avise si algo va mal.
¿Lo vemos en tu local? Escríbenos.


